¿Qué implica la suba del riesgo país?
enero 3, 2019      |      Compartir

¿Qué implica la suba del riesgo país?

Está claro que en las últimas semanas los inversores han aumentado su percepción de riesgo

Está claro que en las últimas semanas los inversores han aumentado su percepción de riesgo sobre la economía argentina y su capacidad de repago, afectando de esta manera la cotización de los títulos públicos.

Esto implica que es cada vez mayor el rendimiento que exigen para posicionarse en activos locales.  El proceso electoral es clave en este grado de incertidumbre, pero no es el único factor que está afectando. El esfuerzo por cerrar el Programa Financiero 2019 a través del acuerdo con el FMI ha dado sus frutos y genera mayor certidumbre sobre el cumplimiento hasta fines de 2019, pero no se logra el mismo nivel de cobertura de los vencimientos para el año siguiente, momento en que Argentina debería volver a los mercados.

El flujo de financiamiento neto con el FMI se acota significativamente y a su vez se acerca el momento en que deberá hacerse frente a los vencimientos de deuda originados en la asistencia recibida.

Está claro que la magnitud del ajuste fiscal necesario es todavía mayor al esfuerzo previsto para 2019, porque se deberá apuntar a lograr un equilibrio financiero en un contexto en el que se aumentó la deuda y están en alza las tasas de interés.

Ese combo de variables ha generado el temor de los inversores que se enfrentan a tres escenarios distintos en donde el principal factor de diferenciación es el resultado electoral, pero no es el único:

* Pierde el oficialismo y gana un candidato “anti-mercado”. En ese escenario existe un alto riesgo de reestructuración de la deuda y es el escenario que, dependiendo de las probabilidades de ocurrencia, más está impactando sobre la cotización de los bonos y por ende el riesgo país. No se duda de la voluntad de pago, sino del acceso de esos candidatos al mercado de capitales en condiciones que consideren aceptables. El posicionamiento ideológico puede jugar de obstáculo para ambas partes.

*Gana el oficialismo u otro candidato “pro-mercado” y pueden hacer frente a las exigencias del Programa Financiero: para ello se debe superar de manera tranquila el proceso electoral, con cierta recuperación del nivel de actividad para solventar las crecientes necesidades fiscales. El crecimiento del PBI es el principal factor que puede atenuar el peso de la deuda pública y ayudar a su repago.

* Gana el oficialismo u otro candidato “pro-mercado”, pero no resulta suficiente para retomar el acceso a los mercados: algunos inversores  consideran que existe en ese escenario un riesgo eventual de una refinanciación de pasivos más ordenada que en el primer escenario enunciado, pero con impacto sobre el valor presente de los títulos públicos argentinos. El disparador de esto es una economía que no logra despegar y por lo tanto dificultades para lograr la solvencia fiscal intertemporal.

Los niveles actuales de Riesgo País se ubican en valores ya superiores a los vigentes a fines de 2015, cuando se acercaba el cambio de gobierno y se anticipaba que podía haber modificaciones del cepo cambiario o de la relación con los mercados independientemente de quien ganara las elecciones. Entendemos que estas cifras se podrían mantener en la medida que se sostenga el grado actual de incertidumbre con respecto a los resultados electorales y las decisiones que pueda tomar cada candidato.

Por ahora el impacto directo es acotado, porque Argentina no necesita recurrir a los mercados de manera intensiva, ya que se mantiene dentro del acuerdo con el FMI. Pero en la medida que se vayan produciendo los vencimientos de Letes en dólares, probablemente siga subiendo la tasa de interés que se deba pagar para renovarlas y aún así se podría estar ante escenarios donde el grado de renovación se ubica por debajo de los necesarios para cerrar sin mayor esfuerzo el Programa Financiero. Ese contexto limita la posibilidad de ir allanando el camino para cerrar el Programa Financiero 2020.

El otro aspecto negativo está asociado a las dificultades que se mantendrán en el financiamiento de los Proyectos PPP, principal acceso pendiente a los mercados. Eso implica menor obra pública y por consiguiente una caída mayor de la actividad.

En definitiva, la suba del Riesgo País es una señal de alerta sobre las dificultades que los mercados están viendo en plazos relativamente cortos. A su vez genera impactos en los próximos meses que podrían ser significativos desde la perspectiva fiscal y para la concreción de determinados proyectos.

Solamente los avances en el proceso electoral podrían atenuar estas dudas y es algo que recién se puede esperar para mediados de 2019. Hasta entonces será casi inevitable seguir conviviendo con estos valores de Riesgo País.

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